Guías · Cuerpo y duelo

Yoga para el duelo: no es ejercicio, es volver a ti

El duelo no vive solo en la mente. Se guarda en el pecho, en el sueño, en el cansancio. Así es como el yoga suave puede ayudarte a habitarlo, sin exigirte nada.

Por Olga López · 10 años de yoga · Certificación de 500 horas

Olga en postura de descanso sobre un tapete, con almohadas bajo las rodillas

Cuando mi hijo Juan Camilo falleció, entendí muchas cosas con la cabeza. Pero mi cuerpo seguía en otra parte: no dormía, el pecho me pesaba, sentía un cansancio que ningún descanso quitaba. Una doctora me lo dijo con una frase que no olvido: "Mujer, tu duelo lo ha activado todo".

El duelo es también una experiencia del cuerpo. Y por eso, además de hablarlo, a veces necesita moverse, respirar y descansar de otra manera.

Cómo se siente el duelo en el cuerpo

Yo lo viví así, y quizás te reconozcas en algo de esto:

  • Un peso o una opresión en el pecho.
  • Insomnio, o un sueño que no descansa.
  • Hombros y mandíbula tensos todo el día.
  • Un cansancio profundo, incluso sin hacer nada.
  • La sensación de estar siempre en alerta.

No es debilidad ni exageración. Es tu cuerpo procesando algo inmenso. El cuerpo no sabe mentir; solo sabe sentir.

Lo que el yoga para el duelo es, y lo que no es

Cuando digo "yoga", quizás imaginas posturas difíciles, sudar o un cuerpo flexible. Eso es lo más básico del yoga, y no es lo que necesitas ahora.

Hace siglos, Patanjali escribió que el yoga es aquietar las fluctuaciones de la mente. De los ocho pasos que describe, las posturas son apenas el tercero: preparan el cuerpo para respirar, y la respiración prepara la mente para meditar. Por eso en el duelo el cuerpo es la puerta, no el destino. Empezamos por él porque la mente no se calma pensando.

DE DÓNDE VIENE ESTO

Patanjali fue un sabio de la India a quien se atribuyen los Yoga Sutras, el texto clásico del yoga. Se escribieron hace entre 1.600 y 2.200 años; los historiadores no coinciden en la fecha exacta. Allí el yoga se describe en ocho pasos: los principios éticos, la disciplina personal, las posturas, la respiración, el retiro de los sentidos, la concentración, la meditación y la unión. Las posturas son solo el tercero.

Los koshas vienen de otro texto, aún más antiguo: la Taittiriya Upanishad. Describe al ser humano en cinco capas, de la más densa a la más sutil: el cuerpo físico, la energía vital que se mueve con la respiración, la mente, la sabiduría interior y la dicha. En mi método tomo esta enseñanza y la adapto al duelo: acompaño tu cuerpo, tu respiración, tu mente y tus emociones, y dejo lo más sutil como una puerta abierta.

Es

Movimiento lento, respiración consciente, posturas de descanso con apoyo y espacio para sentir lo que llegue.

No es

Ejercicio exigente, flexibilidad, rendimiento, ni una forma de "superar" o tapar lo que sientes.

El yoga no trabaja solo el cuerpo físico

En la tradición del yoga no tenemos un solo cuerpo: tenemos varias capas, llamadas koshas. El duelo se instala en ellas, y en mi método acompaño cuatro. Por eso, cuando hablo de yoga para el duelo, no hablo solo de posturas:

El cuerpo físico: el sueño que se rompe, el pecho cerrado. Lo acompañamos con posturas suaves y descanso.

El cuerpo energético: la respiración, el puente entre el cuerpo y la mente. Es la llave maestra para calmar el sistema nervioso.

El cuerpo mental: la culpa que da vueltas, el “si hubiera…”. Lo acompañamos con meditación guiada y escritura.

El cuerpo emocional: la rabia, el vacío, lo no dicho. Necesita escucha profunda y un lugar donde existir sin juicio.

Por qué puede ayudarte

La respiración es una puerta directa a la calma. Es una de las pocas funciones del cuerpo que puedes manejar a voluntad. Cuando alargas la exhalación, le das a tu sistema nervioso una señal de que puede bajar la guardia.

El movimiento suave ayuda a soltar. Lo que la mente no alcanza a nombrar, a veces el cuerpo lo libera en una postura sencilla, un estiramiento o un llanto que por fin sale.

Te da un lugar seguro para sentir. No para dejar de sentir el dolor, sino para que no te arrase.

Con honestidad: la investigación sobre yoga y duelo todavía es joven. Los estudios que existen muestran que es una práctica segura y bien recibida por personas en duelo, pero aún no hay evidencia suficiente para prometer resultados. Lo que comparto aquí nace de mi práctica y de mi propio camino.

Tres prácticas suaves para empezar hoy

Antes de elegir, pregúntate cómo llegas hoy. En el duelo, el cuerpo suele estar en uno de dos estados:

En alerta

Ansiedad, mente que no para, insomnio, pecho cerrado. Tu cuerpo necesita calma: prácticas 1 y 2.

Sin energía o desconectada

Te sientes plana, entumecida, como si no estuvieras. Tu cuerpo necesita activarse con suavidad: práctica 3, con los ojos abiertos.

Elige solo una. Si hoy no tienes energía para nada, respirar despacio ya es suficiente.

1. La exhalación larga

Siéntate o acuéstate. Lleva una mano al pecho y otra al abdomen. Inhala por la nariz contando hasta cuatro y exhala lentamente contando hasta seis. Repite durante tres minutos. Si la mente se va, vuelve a sentir tus manos subir y bajar.

2. El descanso con apoyo

Acuéstate boca arriba sobre una manta, con una almohada bajo las rodillas y otra bajo la cabeza. Deja los brazos sueltos, con las palmas hacia arriba. Quédate ahí de cinco a diez minutos, sin hacer nada. Es una postura que le dice al cuerpo: aquí puedes soltar.

3. Los pies en la tierra

Si tienes cerca un parque o un pedazo de pasto, camina descalza unos minutos. Siente las texturas, cierra los ojos y respira. Si estás en la ciudad, siéntate junto a una planta y toca suavemente sus hojas. La naturaleza también acompaña.

Si en alguna práctica aparece el llanto o una emoción intensa, está bien. Haz una pausa, respira y date permiso. Si sientes mareo, hormigueo o que todo se vuelve irreal, abre los ojos, apoya los pies en el suelo y respira de forma natural. Por ahora, evita las respiraciones rápidas o las retenciones largas del aire: en el duelo pueden aumentar la ansiedad. La respiración se invita, no se exige.

Cuidarte no es olvidar

Quizás sientas, como yo lo sentí, que volver a moverte o permitirte un instante de calma es una forma de traición. Que el dolor es el único lazo que te queda.

Hoy quiero decirte, desde mi proceso: cuidar de ti no es olvidar; es resignificar. Tu ser querido no habita en tu sufrimiento, sino en el amor que los une.

“Honro tu ausencia cuidando la vida que aún late en mí.”

El yoga no reemplaza otro tipo de ayuda

El yoga complementa la terapia, la psicología y la tanatología; no las reemplaza. Si sientes que el dolor no te deja funcionar en tu día a día, o tienes pensamientos de quitarte la vida, busca ayuda profesional. En Colombia puedes llamar a la línea de emergencias 123 y, en Medellín, a la Línea 106, gratuita y disponible las 24 horas, o a la Línea Amiga Saludable al (604) 444 4448.

Un regalo para ti

Una respiración guiada para cuando el dolor aprieta.

La grabé con mi voz para esos momentos en que el pecho se cierra y no sabes qué hacer. Escríbeme por WhatsApp y te la envío.

Quiero mi respiración

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