Guías · Respiración
Respirar en el duelo: tu ancla cuando todo se mueve
Cuando no puedes hacer nada más, todavía puedes respirar. Cuatro prácticas sencillas para acompañar tu sistema nervioso en los días difíciles.
Por Olga López · Mamá de Juan Camilo · 10 años de yoga · Certificación de 500 horas
En los días más oscuros después de que mi hijo partió, algo más grande que yo me sostenía y me impulsaba a seguir respirando. Con el tiempo, la respiración se volvió mi ancla: lo que me sostenía cuando todo lo demás se movía.
Por qué la respiración importa tanto en el duelo
En el yoga, la respiración pertenece al cuerpo energético, y es el puente entre el cuerpo físico y la mente. Es una de las pocas funciones del cuerpo que ocurre sola, pero que también puedes guiar a voluntad. Por eso es la llave maestra para acompañar un sistema nervioso que, en el duelo, suele quedarse en alerta.
Cuando el cuerpo está en alerta, la respiración se vuelve rápida, corta, a veces contenida. Cuando la guías con suavidad, le das a tu cuerpo una señal de que puede bajar la guardia.
Antes de empezar: ¿cómo llegas hoy?
En alerta
Ansiedad, pecho cerrado, insomnio, mente acelerada. Necesitas respiraciones que calmen: las prácticas 1, 2 y 3.
Sin energía o desconectada
Te sientes plana o como si no estuvieras. Respira de forma natural y rítmica, con los ojos abiertos y algo de movimiento suave. Hoy no busques más calma, busca presencia.
Cuatro respiraciones para tus días difíciles
1. El micro-respiro al despertar
Antes de poner un pie fuera de la cama, haz tres exhalaciones largas y sonoras, soltando el aire por la boca. Es una forma sencilla de empezar el día volviendo a ti.
2. La exhalación larga
Inhala por la nariz contando hasta cuatro. Exhala lentamente contando hasta seis. Repite durante tres minutos, con una mano en el pecho y otra en el abdomen.
3. El suspiro que suelta
Haz dos inhalaciones cortas seguidas por la nariz, como si completaras el aire, y luego una exhalación larga por la boca. Repítelo unas cuantas veces cuando sientas que el pecho se cierra.
4. El zumbido de la abeja
Inhala por la nariz y, al exhalar, deja salir un zumbido suave con la boca cerrada, como una abeja. Siente la vibración en tu cara y en tu pecho. En el yoga se llama bhramari, y a muchas personas les ayuda a aquietar la mente antes de dormir.
Con cuidado: en el duelo evita, por ahora, las respiraciones rápidas o forzadas y las retenciones largas del aire, porque pueden aumentar la ansiedad. Si sientes mareo, hormigueo o que todo se vuelve irreal, abre los ojos, apoya los pies en el suelo y respira de forma natural. La respiración se invita, no se exige.
El aliento que nos une
En mi práctica, la respiración también se volvió un puente con Juan Camilo. Con cada inhalación recojo la fuerza de la vida, y con cada exhalación le envío un "te amo". No necesitas creer en nada en particular para respirar así: solo permitirte sentir.
“Cada inhalación es la vida que te sostiene y cada exhalación es tu amor viajando hacia el infinito.”
Si el dolor se vuelve demasiado
Este contenido acompaña, pero no reemplaza la terapia, la psicología ni la tanatología. Si sientes que el dolor no te deja funcionar en tu día a día, o tienes pensamientos de quitarte la vida, busca ayuda profesional. En Colombia puedes llamar a la línea de emergencias 123 y, en Medellín, a la Línea 106, gratuita y disponible las 24 horas, o a la Línea Amiga Saludable al (604) 444 4448.